A la hora de hablar de biocombustibles son varias las opciones que podemos encontrar para nuestra estufa o caldera. Decantarnos por los pellets implica alcanzar un rendimiento óptimo frente a otros rivales del mercado. También nos permitirá ahorrar en la factura de la luz en comparación a otras opciones como el gas, el gasoil o por supuesto la electricidad. Dado que hablamos de diversas alternativas disponibles y cada vez más utilizadas, ¿sabes cuáles son los biocombustibles sólidos más utilizados? 

¿Qué biocombustibles sólidos existen? 

Los biocombustibles sólidos más utilizados en la actualidad son los pellets, astillas de madera y huesos de aceituna. Aunque la lista puede ampliarse con otras opciones como la leña o las cáscaras de frutos secos, aunque éstos últimos destacan por ser menos abundantes. Veamos uno a uno cuales son sus principales características  y cuál es la opción más recomendable para tu bolsillo. 

Leña 

La leña no tiene mucho misterio en cuanto a su forma: madera cortada y troceada. A pesar de las muchísimas chimeneas que podemos encontrar instaladas en los hogares españoles, la madera está cayendo cada vez más en desuso. Son varios los motivos que han llevado a esta situación. El principal y más relevante está relacionado con los precios, más elevados si tenemos en cuenta su poder calorífico, muy inferior al de otros  biocombustibles más eficientes. Además, la leña suele ofrecer ciertos inconvenientes a la hora del almacenaje, ocupa un mayor espacio y ensucia más. No obstante y a pesar de ello, la leña guarda un fuerte arraigo en muchas personas gracias a su componente nostálgico. 

Astilla

Para entender qué es la astilla debemos prestar atención a su proceso de elaboración. Primero se descortezan los troncos, luego se reduce de tamaño y, posteriormente, se seca para poder utilizarlo en calefacción. Si bien es cierto que la astilla goza de ciertas ventajas como biocombustible (uso a nivel industrial o viviendas) además de un precio reducido;  tiene la desventaja de  requerir mucho más espacio para su almacenaje, por lo que no está al alcance de muchos. 

Hueso de aceituna 

Como su nombre indica, el hueso de aceituna procede de las almazaras de aceite de oliva. El producto se puede utilizar como biocombustible, por supuesto, pero para ello habrá que secar previamente el hueso y eliminar todas las partículas finas que hayan podido quedarse impregnadas. ¿Qué hay de sus ventajas? El punto fuerte del hueso de aceituna es su precio económico; aunque cuentan con otros inconvenientes como la dependencia de la cosecha estacional y un altísimo porcentaje en cenizas, que no termina de convencer a aquellos que quieren un biocombustible de calidad. Además, se trata de combustibles no certificados, por lo que el punto anterior es relevante.

Pellets de madera

El pellet de madera se ha convertido en el verdadero rey de los biocombustibles. Motivos no faltan para ello pues hablamos de un producto que cuenta con un alto poder calorífico, permitiendo así obtener un rendimiento energético que sacará partido a nuestra estufa/caldera de pellets. La lista de ventajas no deja de crecer. El pellet es un biocombustible respetuoso con el medio ambiente, con un ciclo neutro de CO2. Otra de sus claras ventajas es el precio, siendo la alternativa dentro de su categoría más eficaz y más recomendada con respecto a los combustibles fósiles.

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