Si ya te has decantado por la biomasa como fuente para calentar tu hogar no sólo lograrás una mayor eficiencia energética sino también ahorrar a lo largo del año. En Bioforestal ya hemos hablado largo y tendido del funcionamiento de las estufas de pellets o calderas de pellets y sus diferentes secciones En caso de que hayas optado por los pellets de madera, es importante que conozcas los diversos tipos de madera existentes y cuál es la que mejor funciona. Dicho esto, ¿cuáles son los mejores pellets de madera?

Son cada vez más las personas que deciden dar el salto al uso de pellet como combustible para su hogar. Y no solo en las casas, también en numerosas industrias o granjas. Aunque existen múltiples tipos de biomasa para la fabricación de pellets, la madera de pino es por excelencia la más recomendable. Antes de profundizar en detalle por qué los pellets de pino son los mejores, veamos detenidamente los puntos clave de este combustible.  

Puntos clave del pellet de madera

Es crucial incidir en la certificación del pellet. Gracias a ese sello podemos asegurarnos la máxima potencia calorífica, además de unos menores costes de mantenimiento. Por otra parte, la generación de ceniza es mucho menor, por lo que se reducirá la constante limpieza del equipo. Existen dos tipos de certificación de calidad, EN Plus y DIN Plus. El certificado EN Plus A1 asegura un producto de máxima eficiencia energética, sin añadidos químicos. 

Algunos de los aspectos más importantes a tener en cuenta en los pellet de madera están relacionados con la cantidad de ceniza que generan o la humedad que contienen. Este porcentaje ha de ser el menor posible. En el caso de la ceniza, se trata del residuo dejado por el pellet en el momento de la combustión. Cuanto menor sea el porcentaje, menor será el mantenimiento y limpieza de la estufa. 

Por otra parte, la humedad es un dato relevante. Se recomienda utilizar pellets con un porcentaje inferior al 10% de humedad. En Bioforestal fabricamos el pellet con un porcentaje de humedad del 5%, permitiendo el máximo poder calorífico. Este último es otro de los datos que no debemos dejar pasar por alto.