En un momento en el que el gas y el gasoil han alcanzado un precio casi prohibitivo, el pellet vuelve a ser la opción más recomendada para climatizar nuestro hogar. Son cada vez más los que deciden dar el salto a este combustible de biomasa en busca de una alternativa más económica, pero también para lograr un rendimiento mayor al de las estufas de gas o gasoil. Y no sólo estos dos factores inclinan la balanza a favor de la biomasa, también lo hace la seguridad de las estufas de pellets. 

¿Son más seguras las estufas de pellets que las de gas o gasoil? 

Las estufas de pellets son más seguras que las estufas de gas o gasoil, sin duda. Puede que requieran de una mayor atención por parte del usuario en lo que a su mantenimiento se refiere, pero siempre y cuando hablemos de un cuidado y manipulación adecuados, estos modelos ofrecen una seguridad muy superior. Resumiendo algunas de las ventajas en este apartado, podemos destacar que las estufas de pellets son: 

  • Por lo general las estufas de pellets tienen un funcionamiento automatizado
  • Mantenimiento sencillo por parte del usuario, requiriendo de un profesional una vez al año 
  • Muy intuitivas, con un sistema fácil de entender y programar

Aunque más adelante veremos algunas precauciones a las que deberemos prestar atención a la hora de manipular una estufa de pellets, uno de los principales motivos por los que se colocan por encima de las estufas de gas o gasoil en cuanto a su seguridad es el vinculado al impacto dañino de este tipo de combustibles en nuestro planeta. 

¿Sabías que un 1,3% del gas utilizado en las estufas convencionales se libera en forma de gas metano sin quemar? Su impacto en el planeta es gravísimo, aún más que el dióxido de carbono, y no sólo eso ¡la mayoría de estas emisiones tienen lugar incluso cuando la estufa está apagada! Así lo ha indicado un estudio de la Universidad de Stanford en un artículo recogido por la revista Enviromental Science & Technology

Los datos no hacen más que empeorar. Y es que tal y como destacan los investigadores, a las emisiones de metano, que son equivalentes a 500.000 coches de gasolina, hay que añadir los 6,8 millones de toneladas de dióxido de carbono que este tipo de electrodomésticos, entre otros, emiten a la atmósfera cada año. Unos datos que se contrarrestan claramente con el del pellet, un producto cuyas emisiones de CO2 son neutras, sumando a ello un proceso de fabricación que comienza con la gestión de bosques sostenibles. 

Precauciones en las estufas de pellets 

Como ya te hemos mencionado anteriormente, el mantenimiento es uno de los puntos que debemos considerar a la hora de comprar una estufa de pellets. En Bioforestal te hemos hablado sobre cómo limpiar una estufa de pellets o incluso dónde colocar este tipo de electrodoméstico en el hogar. 

Aunque la seguridad de las estufas de pellets sea superior a las de un modelo de gas o gasoil, también hay que considerar diversas precauciones que no podemos dejar pasar por alto. 

Una de los principales claves  a la hora de hablar de seguridad en las estufas de pellets, a la que conviene prestar atención, es la ventilación. Para ello deberemos limpiar de forma adecuada los tubos de ventilación, evitando así el sobrecalentamiento. De poco servirá gastar miles de euros en una buena estufa o caldera de pellets si no compramos el producto adecuado. En Bioforestal podrás comprar pellets de calidad premium con los que asegurar un rendimiento óptimo de tu electrodoméstico, cuidando además de la salud de éste gracias a sus sobresalientes características técnicas;  garantizadas además por los sellos y certificados de calidad y sostenibilidad más importantes del mercado. 

Otras de las precauciones que tendremos que considerar en el funcionamiento y manipulación de una estufa de pellets hacen mención a: 

  • Entender el funcionamiento de la estufa, desde el encendido hasta el apagado además del proceso de mantenimiento. 
  • Instalar una batería en caso de que hayamos sufrido un corte de electricidad.
  • Cuidado con los más pequeños: Aunque la estufa de pellets no supone un riesgo real para los niños, podemos reducir drásticamente cualquier pequeño accidente si los mantenemos alejados de partes como el cristal de la estufa.